Chachapoyas. Parte I
América,  Destinos alucinantes,  Perú

Chachapoyas, un nombre con mucha guasa. Miradores.

1. Del Amazonas (Iquitos) a Lima, haciendo escala en Tarapoto.

Te voy a contar cómo fuimos del Amazonas (en la zona más cercana a Iquitos) a Lima, haciendo escala en Tarapoto. Después de unos días increíbles en el Amazonas, continuamos nuestro viaje hacia Chachapoyas. Reconoce que al leer la palabra Chachapoyas te has reído, nadie puede resistirse y no creo que tú seas menos. Seguro que una sonrisilla tonta se te ha puesto en la cara. Por eso te decía que Chachapoyas es un nombre con mucha guasa.

Bueno, te pongo en situación. En el post anterior te contaba nuestro último día en la selva amazónica. Nos llevaron en bote hasta Iquitos y desde allí cogimos un vuelo a Lima, haciendo una pequeña escala en Tarapoto (cómo molan los nombres de las ciudades de Perú).

Una vez en Lima, pedimos un taxi con Green Taxi y Luis, el conductor, nos recomendó guardar los móviles mientras íbamos en el coche, porque por lo visto, últimamente estaba de moda robar a los turistas dando un golpe en la ventanilla, por la zona en la que estábamos (el Callao). Le hicimos caso y el viaje transcurrió sin altercados. Llegamos a nuestro B&B Cusing Wasi, pasaríamos allí una noche por tema de horarios de vuelos, por lo que el alojamiento estaba cerquita del aeropuerto y no era gran cosa. Lo que más nos impactó al llegar, fueron las rejas que rodeaban todo el edificio. Había rejas por todos lados y no sabíamos si sentirnos seguros o cagarnos de miedo pensando que habrían tomado esa medida por algo. En fin, como estábamos más bien cansados, nos metimos en la cama y dormimos como lirones.

A la mañana siguiente, el dueño del alojamiento nos preparó un desayunito y llamamos de nuevo a Luis, que ya era nuestro taxista de confianza, para que nos llevase al aeropuerto.

2. De Lima a Chachapoyas.

Cuando en el aeropuerto de Lima vimos que el “avión” que nos llevaría a Chachapoyas parecía de juguete, no sabía si reír o llorar, tampoco sabía si el vehículo en el que nos estábamos montando era una avioneta o una cafetera con alas y hélices… estaba hecha un verdadero lío con todo lo que rodeaba este viaje.

Cafetera con alas que nos llevó a Chachapoyas.
Cafetera con alas que nos llevó a Chachapoyas.
 
Nos sentamos en nuestros asientos con más miedo que vergüenza, ¡parecían sillas clavadas en el suelo! El caso es que se nos pasó un poco la angustia cuando nos dieron un piscolabis y llenamos algo el estómago, así de simples somos, qué le vamos a hacer. Las vistas desde la ventanilla de la cafetera, digo… desde la avioneta, eran espectaculares. Los Andes llenos de nieve, las nubes moviéndose raudas y veloces… era una pasada. 
Vistas algo borrosas entre las hélices de la avioneta.
Vistas algo borrosas entre las hélices de la avioneta.
 
Lo que fue más pasada aún, era el aeropuerto en el que aterrizamos. ¿Que cómo era? ¡Minúsculo! Muy muy pequeño. Sólo había una sala de espera que servía para salidas y llegadas, y una puerta de embarque, que compartía salidas y llegadas también. Imagínate, los pasajeros no cabían en este habitáculo, por lo que, dependiendo de la hora de tu vuelo, tenías que esperar en calle porque el aforo estaba completo.

Nos viene a buscar un chófer para llevarnos a nuestro alojamiento, La Casona de Chachapoyas, un lugar precioso con un servicio excelente, justo en el centro de la ciudad, con unos desayunos y una decoración, exquisitos.

La Casona de Chachapoyas.
La Casona de Chachapoyas.

Contactamos con nuestro chófer a través de la agencia Turismo Explorer, con la que además hicimos todas las rutas durante nuestra estancia en Chachapoyas. Si pinchas sobre el nombre, vas directamente a su página web, pero también puedes ir a su oficina cuando llegues a Chachapoyas y valorar todas las opciones que te ofrecen. Nosotros lo hicimos así. Tienen la oficina en la misma Plaza de Armas, por lo que no tiene pérdida.

Después de esta aventura de trayecto para llegar a Chachapoyas, lo único que importaba es que ya estábamos allí. Y lo que aún no sabíamos, era que los siguientes días, estarían llenos de momentos que no olvidaríamos jamás.

3. Qué ver en Chachapoyas en un día.

Empezaré diciéndote que nada de lo que puedes ver en Chachapoyas en un solo día te dejará indiferente, porque esta localidad del norte de Perú pertenece al departamento de Amazonas y está situada entre esta espectacular selva y la cordillera de los Andes, ¿alguien da más?

La cultura Chachapoyas se desarrolló entre el 800 d.C. y el 1570 d.C. en la zona noreste de Perú. Chachapoyas es una cultura arqueológica que nos ha dejado muchísimos yacimientos y monumentos. Algunos de ellos te los enseñaré en este post, pero me consta que hay muchísimos aún sin descubrir y muchos otros, aunque se han encontrado, no han sido investigados aún por falta de medios, ¡una pena!

Después de pasear por las preciosas calles de Chachapoyas y ver su plaza de Armas (aunque estaba en obras), hicimos una ruta por la zona con la agencia Turismo Explorer. Vino un chófer y guía a recogernos al hotel y nuestra primera parada fue el mirador de Luya Urco. Te cuento.

Mirador de Luya Urco.

Desde aquí puedes ver los los cuatro barrios de la ciudad. Chachapoyas fue fundada por el conquistador español Alonso de Alvarado, con el nombre de San Juan de la Frontera de los Chachapoyas. Se quedó tranquilo el amigo con el nombrecito…

Mirador Luya Urco.
Mirador Luya Urco.

Impresiona ver desde este mirador la Pampa de Higos Urco, al sureste. ¿No sabes por qué? Te lo cuento ahora mismo. En esta Pampa tuvo lugar una batalla por la independencia contra los llamados realistas, y allí cobró protagonismo una heroína indígena, Matea Rimachi, conocida como Matiasa Rimachi (en grado superlativo, curioso, ¿eh?).

Vas a alucinar, Matea organizó a las mujeres de Chachapoyas para ayudar en la preparación de armas de combate y munición. Pero no se quedó ahí la cosa, no, no… esta mujer también organizó a las vecinas y las llevó al frente de combate a luchar. Como puedes imaginar, llevar esta acción a cabo no fue fácil, ya que los hombres en un principio se negaron en rotundo, peeeero… la insistencia de estas heroínas, pudo más que todas las excusas masculinas. ¡Un hurra por ellas!

Huancas. Mirador Huanca Urco/ Cañón del Sonche.

Esta ruta dura medio día y nosotros comenzamos visitando Huancas, una pequeña localidad ubicada en la provincia de Chachapoyas, famosa por su comunidad de alfareros tradicionales y por supuesto, por sus súper miradores, situados en un lugar más que privilegiado: el Mirador de Huancas y el Mirador del Cañón del Sonche.

Para que te hagas una idea de la inmensidad de este lugar, te comento que está a 2620 msnm, cuenta con una extensión de 11.45 km y su profundidad es de casi un kilómetro ¡alucina pepinillos pero bien! 

Cañón del Sonche.
Cañón del Sonche.

Datos útiles para tu visita al Cañón del Sonche.

Cómo llegar: el Cañón del Sonche está a 7,5 km al norte de la localidad de Chachapoyas. Para llegar, tienes que ir hasta Huancas y desde aquí, ya llegas al propio cañón. 

Desde Chachapoyas, el trayecto dura unos 25 minutos en combi o coche más 10 o 15 minutos andandito hasta el cañón. 

Horario: abre todos los días de 08:00 a 18:00. A nosotros, la entrada nos costó 3 soles.

Cómo hacer la excursión: puedes llegar en taxi desde Chachapoyas o puedes contratar un guía para que te cuente cositas interesantes por pocos soles.

Mi primera opción casi siempre es ir con guía, me gusta que me expliquen y enterarme de todo lo posible para aprovechar al máximo el tiempo que paso de viaje. En este caso, fuimos con Turismo Explorer desde Chachapoyas, pasando por el Mirador Luya Urco y fueron ellos los que nos sacaron las entradas al llegar al cañón.

Hay muchas más opciones, por ejemplo, Civitatis, ¡que está por todos lados!

Plaza de Armas de Chachapoyas y sus calles.

En Chachapoyas, como buena localidad de Perú, puedes pasear por su Plaza de Armas. Está rodeada por pequeños edificios coloniales y justo en el centro, nos dijeron que tenía una fuente de bronce. Y digo nos dijeron, porque durante nuestra estancia en la ciudad, la plaza estaba en obras con una lona verde que rodeaba el centro. ¡Cachis…!

Plaza de Armas de Chachapoyas.
Plaza de Armas de Chachapoyas.

Saliendo por de la Plaza de Armas y siguiendo Ortiz Arrieta y Salamanca, en unos 10 minutillos a pie te topas con el Pozo de Yanayacu. Es el mismo recorrido que se hace para llegar al Mirador de Luya Urco, pero desviándote en la parte final del trayecto. No tiene pérdida, además, puedes preguntar a los lugareños porque son muy amables y seguro que te ayudan.

Alrededor del Pozo de Yanayacu existe leyendas que le dan al lugar poderes mágicos. También nos contaron, que este pozo es conocido como el Pozo del Amor, porque quien bebe de sus aguas se quedará para siempre en la ciudad enamorado de la belleza de las mujeres autóctonas, (peeero, creo que este dato no es muy fiable que digamos, no te hagas ilusiones).

Pero lo mejor de Chachapoyas es que está situada en el Amazonas y como puedes intuir, desde aquí hay excursiones impresionantes. 

Aquí te dejo un enlace con info muy útil de la zona. De nada.

4. Datos muy útiles para tu viaje a Chachapoyas.

Bueno, pues te voy a pasar algunos datos muy útiles para tu viaje a Chachapoyas, así como recomendaciones de alojamiento y restaurantes que nosotros probamos de primera mano. ¡Allá va!

Alojamiento.

Como ya te he contado más arriba, nosotros nos alojamos en La Casona de Chachapoyas, un edificio con mucha historia, que data del año 1800 y aún conserva sus muros originales. En la década de los 70, también fue convento. 

Está situada a dos pasos de la Plaza de Armas en una callecita tranquila. El interior está decorado con muy buen gusto y los desayunos son caseros 100% y riquísimos.

Tiene un patio interior con muchas plantitas y las habitaciones están situadas alrededor de este tipo «corrala», lo que le da un encanto especial.

Mira esta foto, ¡seguro que te enamora!

La Casona de Chachapoyas. Patio interior.
La Casona de Chachapoyas. Patio interior.

Restaurantes.

¡A comer se ha dicho! Este apartado me encanta, porque la comida peruana es brutal, de las mejores que he comido estando de viaje. Es muy variada y los sabores son increíbles. 

En la ciudad de Chachapoyas, comimos en los siguientes restaurantes:

Café Restobar Amazonas 632es un local muy chulo con comida rica, que además vende productos artesanales de la zona. Por supuesto, caí en sus redes y me compré una figura de madera hecha a mano que tengo colocadita en el salón de mi casa. La comida está rica y el café más. La decoración hace que el ambiente en este lugar, pare un poco el tiempo.

Bar restaurante Chacha: está situado en la Plaza de Armas en un bonito edificio con patio interior. A ver, el servicio fue bastante lento, pero a su favor diré, que nos pusieron unos platos gigantescos y la chaufa mixta estaba buenísima. He leído comentarios reguleros sobre este restaurante, pero la verdad es que nuestra experiencia fue buena… 

Restaurant La Estancia: si buscas comida rápida, este restaurante no está mal y además, lo tienes muy cerquita de la Plaza de Armas.

Tips guachis.

En la entrada que he hecho con el itinerario completo por Chachapoyas, te dejo un listado de consejos que seguramente te vengan muy bien para que no te falte de nada en tu maleta con destino Chachapoyas. ¡Pincha aquí!

Itineraro completo de 5 días en Chachapoyas. 

En el post anterior tienes un itinerario completo de 5 días en Chachapoyas. Te dejo aquí mismo el link para que vayas directo a descubrir esta cultura alucinante, la mires por donde la mires.

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